Cada 11 de junio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Próstata, una fecha destinada a generar conciencia sobre la importancia de la detección temprana de esta enfermedad, que afecta exclusivamente a la población masculina.
Según datos de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (por sus siglas en inglés ASCO), en 2020 se diagnosticaron más de 1.4 millones de casos a nivel mundial, lo que posiciona al cáncer de próstata como el cuarto tipo de cáncer más común en el mundo.
El cáncer de próstata se origina cuando las células de esta glándula comienzan a crecer de manera descontrolada. La próstata, que tiene forma de nuez y se encuentra debajo de la vejiga y delante del recto, produce parte del líquido seminal y protege a los órganos cercanos contra infecciones.
Aunque su tamaño cambia con la edad, un agrandamiento excesivo puede derivar en problemas graves, incluido el cáncer. Según el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), esta enfermedad es la principal causa de mortalidad por tumores en hombres adultos, debido a que la mayoría de los casos se diagnostican en etapas avanzadas.
Entre los factores de riesgo asociados al cáncer de próstata se encuentran la edad, ya que el riesgo aumenta significativamente después de los 45 años; los antecedentes familiares, especialmente si padres o hermanos han padecido la enfermedad; y la raza, siendo los hombres afrodescendientes más propensos a desarrollarla.
Los síntomas del cáncer de próstata suelen aparecer en etapas avanzadas, lo que dificulta su detección temprana. Entre los signos más comunes se encuentran un flujo de orina débil o interrumpido, la necesidad frecuente de orinar, especialmente por la noche, dificultad para vaciar la vejiga, dolor o ardor al orinar, presencia de sangre en la orina o el semen, y dolor persistente en la espalda, las caderas o la pelvis.
En casos más graves, el tumor puede diseminarse fuera de la glándula prostática, causando hinchazón en las piernas, fatiga o pérdida de peso inexplicada.
La prevención juega un papel fundamental en la lucha contra esta enfermedad. Los especialistas recomiendan a los hombres mayores de 45 años realizarse revisiones médicas anuales, incluyendo el análisis de PSA y la exploración física.
En caso de antecedentes familiares, estos estudios deben iniciarse a partir de los 40 años. Además, se sugiere adoptar hábitos saludables como reducir el consumo de carnes rojas y productos lácteos, mantener un peso adecuado, evitar el tabaquismo y el consumo de alcohol, y llevar una dieta rica en frutas, verduras y legumbres.
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