La noche del 30 de diciembre pasado dejó al descubierto las miserias de un gobierno que por mantener los privilegios de unos pocos es capaz de verter las amenazas más rastreras que la política puede realizar.
Más de 5 horas llevó tras bambalinas salir al recinto a enfrentar a la comunidad, pero es necesario que la comunidad sepa lo que sucedió allí donde no había micrófonos ni testigos que pudieran escuchar.
Squillaci, al frente de la bancada oficialista, sostuvo en todo momento que los concejales no podíamos modificar absolutamente nada de lo que había venido desde el Departamento Ejecutivo y tampoco podíamos introducir dos cuestiones que eran centrales para el Interbloque Peronista: la legalización de las 8 cuotas de la tasa vial y la reducción de la tasa de servicios públicos.
Tal como lo dije desde mi banca, Egüen le dio un golpe al bolsillo de todos los veinticinqueños con la sanción de la Ordenanza Impositiva y Fiscal del año 2024. El aumento que duplicó la tasa vial y la de servicios públicos alcanzó el brutal porcentaje del 700%, porque no sólo se aumentó el 100% de la base imponible sino porque durante los años 2023 y 2024 tanto el ex intendente Ralinqueo como el mismo Egüen habían usado una herramienta dada por el HCD que permitió la actualización trimestral de las tasas, lo que hizo que los gastos que irrogaran las mencionadas estuvieran acompasados con el índice de inflación vigente.
La actualización era suficiente para poder cumplir con los servicios prestados, pero Egüen fue por más.
En aquel diciembre, pocos se dieron cuenta de esto, pero cuando comenzaron a llegar las respectivas boletas, el campo estalló, y con una clara advertencia de que si no eran escuchados sus reclamos iban a realizar una manifestación, Egüen Squillaci y Mansilla los recibieron y acordaron un descuento de 5 cuotas en la tasa vial. Distinta fue la suerte del ciudadano común, le dieron la espalda y lo único que pudieron hacer fue dejar de pagar o pagar salteado, acumulando una cuantiosa deuda.
Lo que ocurrió el 31 de diciembre de este año fue exactamente lo mismo: Squillaci y Mansilla amenazaron con volver sobre las 12 cuotas de la tasa vial sino se convalidaba el otorgamiento de los sobresueldos a los funcionarios. Y luego de que viera el bloque al que pertenezco que desde la comisión de presupuesto salieron dos dictámenes que no contemplaban las 8 cuotas de la tasa vial ni la rebaja a la tasa de servicios públicos, en la comisión de Reglamento hicimos un dictamen que contemplaba ambas cosas.
Con este dictamen obligamos al oficialismo a volver sobre el tema, pero como siempre se beneficia al que más poder de fuego tiene, Squillaci y Mansilla negociaron con La Libertad Avanza el otorgamiento de la mayoría de los 2/3 para que sólo prosperaran las 8 cuotas de la tasa vial, ya sin la amenaza de aquella moneda de cambio que eran los sobresueldos de los funcionarios.
Otra vez quedaron en el camino los fusibles que a nadie le importan salvo a este bloque “los ciudadanos de a pie”. La Libertad Avanza podía haber cambiado la historia como aquel diciembre de 2024 pero cedió ante las presiones de un intendente al que no le tiembla el pulso para mandar a la madrugada a Mansilla para advertirles que si acompañaban nuestro dictamen iba a vetar no sólo la rebaja de la tasa de servicios públicos sino también las 8 cuotas de la tasa vial.
Nos fuimos a prepararnos para recibir al Año Nuevo, con muchas cosas ganadas, la legalización de la rebaja de la tasa vial, el fondo de salud para el sistema público, la equidad en la bonificación por título, la creación de una bonificación para los trabajadores municipales que se formen para realizar mejor su labor y la eliminación de los sobresueldos para los funcionarios.
Pero con el sabor amargo de no haber logrado llevar a los vecinos el alivio en la rebaja de la tasa de servicios públicos y alambrado público.
Egüen también se fue con mucha ganancia se llevó el doble de su sueldo para comenzar felizmente el 2026.
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