Por INTA 25 de Mayo
Las condiciones de humedad existentes y temperaturas en ascenso, son predisponentes para la aparición de enfermedades en el trigo. Por ello, se han estado realizando controles con fungicidas en 25 de Mayo.
Desde el punto de vista sanitario, es recomendable monitorearlos cultivos antes de aplicar fitosanitarios. Este seguimiento debiera ser desde el inicio de macollaje hasta el estado de grano acuoso. Actualmente, la protección de la hoja bandera es el principal objetivo, dado que ésta es responsable del 85 % de la nutrición de los granos.
Es común observar todos los años, con distinto nivel de intensidad, diversas enfermedades, siendo las más preponderantes la mancha amarilla y las royas. Los fungicidas no deben aplicarse preventivamente, sino cuando el perjuicio provocado por una enfermedad alcance el umbral de daño económico, momento en el cual la merma de rendimiento todavía es inferior al costo del tratamiento. Esto nos da el tiempo necesario para implementar una medida de control. Por ello es altamente recomendable en el manejo sanitario, revisar los lotes para determinar el nivel de desarrollo de las enfermedades.
Para el monitoreo se sugiere recorrer el lote en diagonal y tomar muestras de tallos principales en un número representativo, aunque no menor de 30. Tener presente que la roya amarilla se manifiesta por rodales, lo que dificulta su detección. Las enfermedades se consideran a través de la severidad o incidencia. Se evalúa la severidad en las hojas verdes desplegadas, entendiendo por tal la proporción del área foliar cubierta por el patógeno en el caso de royas, o de áreas con síntomas, cuando se trate de mancha amarilla. El parámetro de incidencia es la cantidad de plantas o de órganos enfermos con respecto a la cantidad de plantas u órganos evaluados. Si se toma a la severidad como variable de evaluación, será necesario un control con fungicida cuando se alcance un nivel cercano al 5 % promedio para roya anaranjada y 1% para roya amarilla. En función de la incidencia, el umbral de acción propuesto para controlar mancha amarilla es 30 % y para roya 12 a 17 % y niveles aún más bajos (5-10 %), sobre cultivares muy susceptibles.
La periodicidad del monitoreo dependerá del patógeno. Tratándose de roya amarilla, en estadíos tempranos se deben recorrer los materiales susceptibles cada 3 o 4 días. En el caso de la roya anaranjada, cuya aparición es un poco más tardía, la visita a los lotes no debería ser superior a 5 días. Respecto de mancha amarilla, siendo que su desarrollo es más lento, es aconsejable monitorear en períodos no superiores a 10 días. El éxito en los controles fitosanitarios dependerá del monitoreo y de la atención de factores propios a la aplicación.
Podemos considerar a la fusariosis de la espiga como la única enfermedad excepción a la utilización de fungicidas basado en un monitoreo de cultivo. En este caso, es importante seguir el curso de las variables meteorológicas para poder predecir una posible infección, en especial a los registros de humedad y temperatura diaria desde la espigazón hasta el comienzo de floración. De esta manera se tomará una decisión para la aplicación de un fungicida.
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